
FELICES FIESTAS Y SUERTE CON EL GUAYABO

Nos vemos el año que viene.
Dirección:Ngai Kai Lam
Guión: Ngai Kai Lam (Manga: Tetsuya Saruwatari y Masahiko Takajo)
País: Hong Kong
Año: 1991
Duración: 91 min.
Reparto: Siu-Wong Fan, Mei Sheng Fan, Ka-Kui Ho, Yukari Oshima, Frankie Chin, Tetsuro Tamba, Gloria Yip, Philip Kwok, Lam Suet.
La vida de cárcel es cruel, sobretodo si estás en una en donde te tratan como basura. Allí es donde Riki va a parar, pero él sabe defenderse de los abusos del gordo mano-de-gancho alcalde y sus esbirros, ejemplos de ciudadanos de mal a quienes gusta convertir la cárcel en una cubierta para sembrar opio, y la verdad, Riki le tiene bronca a esa planta.
El Qigong (una especie de Kung-Fu sobrealimentado) será su arma, como resultado habrá sangre y gore absurdo a raudales para nutrir el argumento de esta película, basada en el cómic japonés “Riki-Oh” del cual ha salido también una versión animada (el anime sangriento nos simpatiza). En esta ocasión, la adaptación ha resultado en una cinta “Gore Kung-Fu”, y si no están familiarizados con el subgénero, serán testigos de las implicaciones del término en la gran cantidad de escenas memorables para el gallinazo cinéfilo: Cabezas estalladas de un manotón, estrangulación con tripas, reventadas gratuitas y mutilaciones mostradas de la forma más bizarra posible. Los japos suelen saber cómo mostrar eso, y aún así, tienen su corazoncito… Servido en un plato.
Dirección: John Carpenter
Guión: John Carpenter & Nick Castle
País: EE.UU.
Año: 1981
Duración: 99 min.
Reparto: Kurt Russell, Lee Van Cleef, Ernest Borgine, Donal Pleasence, Isaac Hayes, Season Hubley, Harry Dean Stanton, Adrienne Barbeau, Tom Atkins.
Es 1997, la isla de Manhattan se ha convertido en una ciudad prisión de máxima seguridad con una población de tres millones de criminales desquiciados y desesperados por sobrevivir. El presidente de los EE.UU. sufre la desgracia de aterrizar en el lugar siendo capturado por la banda más temible de la vida subterránea y Snake Plissken, es el encargado de rescatarlo; su motivación: dos dispositivos insertados en su cabeza que estallarán de fracasar la operación. A partir de aquí, todo es insano.
Escape from New York es una muestra más del genio de Carpenter y una deliciosa visión de western apocalíptico. Emparentada, aunque algo desquiciada en comparación con otras producciones como “Robocop” y “Mad Max”, comparte con éstas la mirada a un mundo oportunista y desesperanzador. La banda sonora es sencilla y vigorosa, las secuencias de acción entretenidísimas y el antihéroe Snake es genialmente interpretado por un Kurth Russell tuerto que sostiene la película de principio a fin. Y es que éste si es todo un macho, uno a quien nos gusta ver dando bala por doquier… Por eso le tenemos aquí.
Nuestro protagonista es un sheriff de acento sureño que vive a través de su alterego: Mr Freedom, superhéroe decidido a combatir por igual a librepensadores y comunistas perversos, bien sea predicando la contención de los desmanes libertarios y las ventajas personales de conservar el Status Quo o acribillando a tiros a una familia negra y dando golpes a la bola gigante malvada Red China Man. Para ello cuenta con su sexy asistente Marie-Madeleine (encarnada por una Delphine Seyrig sexy con peluca) y una corporación que promueve las aberraciones con capa.
Más conocido por su obra fotográfica y sus documentales sobre la guerra del Vietnam, Will Klein es un director que gusta de los colores saturados y el pop art como de las secuencias a go-go. Creó las geniales “¿Where are you, Polly Magoo?”, “Le Couple Temoin” y esta joya que aunque se atranca en algunos momentos, tiene detalles tan coquetos que la recomendamos, las banderas ondearán por doquier y la hilarante actuación de John Abbey es brillante. Al final, dan ganas de salir a dar un discurso pro-americano y decir: “You want a piano? Here you go. Want two pianos?”.
Direción: Mike Hodges
Guión: Lorenzo Semple Jr. & Michael Allin (basado en el Cómic de Alex Raymond)
País: Reino Unido/EE.UU.
Año: 1980
Duración: 110 min.
Reparto: Sam J. Jones, Melody Anderson, Topol, Max von Sydow, Timothy Dalton, Ornella Muti, Richard O'Brien, Phillip Stone, Briand Blessed, Peter Wyngarde, John Osborne, Mariangela Melato
De la mano del increíble Dino DeLaurentis, al cual le agradecemos la bellísima Barbarella y el genial video-corto-musical Thriller, nos topamos con esta adaptación fílmica del clásico cómic de ciencia ficción Flash Gordon, cuyo personaje principal tendrá que enfrentarse contra el malvado Ming y sus retorcidos secuaces. Una pintoresca saga que se convirtió en un ícono de la cultura popular desde los tiempos de upa, y adaptada en formato serial durante los años setenta, estaba plagada de efectos a lo puro Chaplin.
En esta ocasión, DeLaurentis y Mike Hodges lograron crear una película de estilo similar utilizando secuencias con efecto made in 50’s con lasercitos, propulsiones de cohete a punta del pólvora, gente volando gracias a la chunga magia del montaje, escenarios con maquetas, y una estética espléndida que se refleja en el diseño del escenario, el vestuario, los personajes y demás elementos de esta puesta en escena nostálgica al ritmo de Queen. Fredy Mercury supo pegarle para lograr esta acertada banda sonora y lograr la ambientación perfecta para esta aventura espacial llena de peligros, villanos y lindas chicas, y por supuesto, del temerario Flash Gordon.
Fuimos educados cediéndoles el primer turno en nuestra cartelera a las Femmes Fatales, ahora le toca a los tipos subirse al bote. Dejando atrás a los estereotipos del autentico caballero, les traemos una selección de personajes que destilan rudeza a cambio de modales, y que lejos de utilizar capas y superpoderes, se valen de hosquedad y pericia para cascar al tarado del rato e irse con la chica. Bajo esos músculos habita la intrepidez necesaria para dar puños, disparar metralletas, romper cráneos, o sencillamente, encender un cigarro después del bonche. Estos son tipos rudos damas y caballeros, caraduras expertos en solucionar embrollos locales como interplanetarios, machos provocadores para nuestros desquiciados ojos. Y así, anunciamos que esto será todo por este año, nos tomamos unas merecidas vacaciones… Pero no demoraremos, pues en la próxima temporada regresaremos con más cine caspa, chafa, chungo, o como nos gusta llamarle: cine para gallinazos. Los esperamos en el mismo lugar, el mismo día, y a la misma hora en este baticanal.
Gore sueños y felices fiestas.
Guión: Nobuhiko Obayashi & Chiho Katsura
País: Japón
Año: 1977
Duración: 110 min.
Reparto: Kimiko Ikegami, Kumiko Ohba, Yoko Minamida, Mitsutoshi Ishigami, Miki Jinbo, Asei Kobayashi
Hay películas bizarras, perturbadoras, trastornadas, y después de todo esto, se encuentra Hausu. La historia va así. El productor musical y padre viudo de Oshare. ha encontrado un nuevo amor. Cuando la chica se entera, reacciona bastante mal y decide olvidar su decepción con un viaje a la casa de campo de una abuela junto a sus amigas Fantasy, Kung Fu, Mac y Sweet. Todo parece ir bien, y el éxtasis de las chicas sólo es frenado por algunos acontecimientos extraños y disparatados, eventos que parecen anticipar un fin de semana de pesadilla.
Hasta aquí, estamos ante la historia de una casa embrujada, un argumento sencillo y conocido. El problema es que está escrita, dirigida y editada por japoneses dementes (y ya sabemos lo que un nipón inquieto puede hacer), que deciden mezclar musical, viñetas estrafalarias, pianos que engullen sus intérprete, fondos teatrales, partes de cuerpos flotando por ahí y cuanto efecto psicodélico encontraron para la época. En resumen, una delicia para nuestros espectadores y una digna representante de este ciclo. Porque esta casa es sin duda, un maldito lugar.
Nunca hemos sido afectos a los hippies… Desconfiamos de esa tendencia sospechosa a la comunidad, a la no violencia y al amancebamiento. Y esta película sí que nos da la razón. Producida con poco presupuesto por la pequeña compañía British Lion (que por esta época luchaba por un espacio contra gigantes como la Hammer Films), recuperada por Roger Corman y con un guión excelente a manos de Anthony Shaffer, nos cuenta la llegada del religioso, intolerante y correcto sargento Neil Howie a Summerisle, una islita al suroeste de Escocia habitada por una comunidad de hippies desbocados que adoran los cultos paganos, andan en bola pensando en símbolos fálicos y se ponen máscaras para celebrar la cosecha. Howie investiga la desaparición de la pequeña Rowan Morrison, de quien está convencido se encuentra en la isla, y cuya búsqueda le traerá consecuencias nefastas.
Esta película es tan buena, que aparece como las mejores de la filmografía británica de todos los tiempos. Nosotros, disfrutamos de todo, de la tensión carente de tripas, de las locaciones paradisíacas, de las rondas, y de ese elenco de lujo donde aparecen Edgard Woodward y Christopher Lee junto a un trío icónico de actrices: Britt Ekland, Ingrid Pitt y Diane Cilento, que además de no poder estar más buenas, representan bien sus papelitos. Una maravilla.
Dirección: Lloyd Kaufman & James Gunn
Guión: Lloyd Kaufman, James Gunn & James Green (basado en la obra de William Shakespeare)
País: EE.UU.
Año: 1996
Duración: 107 min.
Reparto: Jane Jensen, Will Keenan, Valentine Miele, William Beckwith, Sean Gunn, Debbie Rochon, Stephen Blackhearty
Cuando hablamos de esta peli, siempre nos gusta decir que su introducción es narrada por Lemmy Kilmister (vocal de Motorhead), motivo suficiente para agarrarse de la silla ante una de las más bizarras y descaradas producciones de los estudios TROMA, conocidos por “The Toxic Avenger”, el emblemático paladín radiactivo de trapero y tutú. En esta ocasión, darán rienda suelta a su desfachatez creativa, apropiándose y malformando uno de los clásicos del ya podrido Shakespeare, haciendo de Tromeo & Juliet el más infecto gusano de su cadáver.
La historia transcurre en la retorcida realidad moderna de la ciudad de New York, donde la guerra entre Capuleto y Montescu se desenvuelve entre conciertos de metal, producciones pornográficas, enfrentamientos sangrientos y hechizos tóxicos. Una tragedia digna de psicópatas románticos, cuyo héroe, Tromeo, que no Romeo (si son perspicaces, sabrán el por qué de la T) es un pelmazo ilusionado con encontrar a la mujer de su vida; y Julieta, la protagonista, es una chica seducida por una tutora lesbiana y acosada por los caprichos del padre maniático. Ambos se conocen, enamoran a primera vista, luchan contra la adversidad y bueh, el resto de la historia es cosa conocida… O eso es lo que ustedes creerían, con TROMA todo es absurdo y posible.
Dirección: Jörg Buttgereit
Guión: Jörg Buttgereit & Franz Rodenkirchen
País: Alemania
Año: 1991
Duración: 104 min.
Reparto: Monika M., Mark Reeder, Beatrice Manowski, Bern Daktari Lorenz, Lena Braun
Aunque no acostumbramos proyectar secuencias, traemos a ustedes la segunda parte de Nekromantik por buenas razones. Es una secuela de mejor factura (lo cual no dice mucho de ella), que cuenta con una banda sonora buenísima donde la voz femenina y el piano complementan divinamente algunas escenas, y, porque tiene más gore y mejores escenas de sexo (lo que si dice bastante).
Ahora nuestra heroína es Mónica, una chica asaltatumbas que roba el cadáver de nuestro primer protagonista para satisfacer sus necesidades sexuales, a la par que sostendrá una relación normal con Mark, actor porno de gustos ortodoxos quien repudia las prácticas poco convencionales de Mónica. Ella desencantada rompe con él matándole, pero en su memoria conserva el cuerpo, a quien coserá la cabeza de su amante pútrido, creando así el novio perfecto.
Dirección: Jörg Buttgereit
Guión: Jörg Buttgereit & Franz Rodenkirchen
País: Alemania
Año: 1987
Duración: 74 min.
Reparto: Beatrice Manowski, Bern Daktari Lorenz, Harald Lundt, Colloseo Schulzendorf, Heike Surban
Esta es la historia de Rob Schmadtke, un joven responsable y trabajador, cuya labor en la “Agencia de Limpieza de Joe” empresa engargada de retirar los organismos muertos de las áreas públicas, le permite subsistir y a la vez alimentar su relación con Betty, una chica de gustos peculiares. El encuentro con un cadáver putrefacto, será motivo de felicidad para la pareja, como causa de su separación, cuando Betty decida dejar a nuestro patético héroe, llevándose el cuerpo consigo. A partir de allí, la historia va en picada para Rob, quien buscará la redención sentimental masacrando cuanto ser vivo encuentre, incluso si se tratase de él mismo.
Decir que Nekromantik es un drama romántico sería perturbador, pero tal parece que sus seguidores le han dado esta clasificación por la emotividad que nos enseña. Bueh, esto, si contamos a la necrofilia y el destazamiento como elementos potencialmente emotivos y evocadores. Su director, el entonces joven Buttereigt, creó esta joya contrahecha con un presupuesto bajísimo pero serias intenciones de provocación. Y aunque de terrible no tenga nada (peores cosas ocurren a diario) motivos tiene para haber sido repudiada y vetada en varios países, y generar amores y odios en quienes tienen la osadía de verle.